miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tengo un dalmata con manchas Azules, mi principito.

Después de tanto tiempo encontré mi numero veinte, ese me hace llegar a la luna con solo una mirada, ese que me hace sonreír y se ríe de mi, el que me canta canciones, el que me invita a bailar, el que me abraza cuando no puedo caminar, el que me dice maricona cuando me ve llorar, el que se despide de mi por las noches, ese que me da el "buen día" todas las mañanas, el que dice que me llevo el mundo por delante cuando camino, el que me dice cosas tiernas, el que me besa, el que me demostró que la edad no importa, el que me dice "linda" y se sonroja, el que pide pero no me exige, el que me empuja contra las paredes y me besa como si fuese el fin de nuestro mundo, el que me hace sentir esa adrenalina, el que me hace estar segura y decir " este quiero yo", el que me demuestra quien es con cada palabra, es esa persona que nunca creí que iba a llegar.
Una mujer resentida le da la espalda al mundo cuando ya no se siente preparada (pues para el siempre estaba cargada), esa que esta cansada de que la pisoteen y traten como las sobras del domingo, esa que se siega cuando aparece el indicado y se cierra para no se lastimada, pero al final del día se da cuenta que perdió la oportunidad más grande que la esperaba hasta ahora, puso un moño en su cabeza y lo aventó a la primera que le pareció, para que esa primera no sufriera y se negara, pero la resentida se da cuenta que lo quiere, y se dio cuenta hoy cuando le corrió la cara, lo estaba perdiendo. Quizás que hoy no sea tarde, pero mañana nunca se sabe, tiraremos una vez mas los dados para ver que nos prepara la suerte.

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