El primer amor, ese del que no te olvidas nunca mas en tu vida, pero no hablo de esos amores de primarias que decís " me enamore" y ni siquiera lo besaste.
El reaparece de distintas formas en mis peores momentos, su recuerdo es esa sombra de la que nunca me voy a librar, es como la mancha de humedad en una pared recién pintada, esa enferma humedad que no se va bajo ninguna solución, esa que solo es tapada una y mil veces, pero la pared se vuelve a picar dejando la pared al descubierto. Cada vez que me lleno de lagrimas y nos las puedo soltar recurro al martirio diario de evocarlo en mis hazañas, y de esa forma recuerdo lo feliz que me hizo un día, pero luego entristezco por el simple hecho de que cambio, de que me vendió algo que no era, " El que avisa no es traidor", el me dijo todos sus defectos y desventajas después de venderme al romántico personaje de películas de amor, y sin embargo cerré los ojos y tape mis oídos hacia esas palabras que no quería escuchar, me encerré en una pequeña caja donde solo yo podía abrirla, pero definitivamente cuando pensé que esos fantasmas se habían ido me persiguen por el camino de la felicidad, eclipsando cada alegría.
El día de mañana yo se que te volveré a ver, que te volveré a hablar, que me volverás a llamar, y yo recurriré a ti como es de costumbre. Pero la triste verdad es que no quiero volver a ti, que te quiero olvidar por completo, quiero poder decir adiós.
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